No importa la época del año: siempre es buen momento para abrir un espacio en la agenda e irse un fin de semana a relajar en Acapulco. Nada como llegar al puerto más cercano del DF e instalarse de inmediato en uno de sus muchos spas, recibir un masaje tradicional, o con piedras calientes o con algo más exótico como chocolate, y terminarlo todo con un jugo saludable. Después de manicure y aromaterapia, una comida balanceada terminará de lograr la experiencia de absoluta relajación.





